31 dic. 2012

¿Cristianismo vs. socialismo?



La fraternidad es un valor universal común a muchas creencias e ideologías; cómo no, también al cristianismo y al socialismo, así como los principios de igualdad, compasión, solidaridad; incluso la “teología de la liberación” aboga por luchar por la justicia social. Así que se propaga una injusta verdad a medias: Si ayudas a un pobre, te comportas como un cristiano. Si preguntas por qué hay pobres, te comportas como un socialista.
Existe también un principio ético común que consiste en el respeto al otro para ser respetado. Sus raíces son ancestrales y se transmite en la tradición convirtiéndose en un principio espiritual que podemos considerar universal. Veamos algunos ejemplos:
 “Todo lo que queréis que os hagan los hombres, hacédselo vosotros también a ellos” (Mateo). “Lo que no desees para ti no se lo hagas a los demás” (Confucio). “¿Cómo puedo hacer a otro algo que no deben hacerme a mí?” (Budismo). “Desea para los hombres lo que deseas para ti mismo, así serás musulmán” (Mahoma). En una línea similar, Vivekananda pregona desde el hinduismo: “Nosotros no sólo creemos en la tolerancia universal, sino que pensamos que todas las religiones son verdaderas” –buena lección de tolerancia desde el relativismo–. Séneca nos sentencia: “Debes vivir para el otro si quieres vivir para ti”. Y Gandhi propaga este hermoso principio: “El Ganges de los derechos nace en el Himalaya de los deberes”.
Algunos principios cristianos:
Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras. Ponte de acuerdo con tu adversario pronto. Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede. No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan… Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano. El que dice que ama a Dios y desprecia al hermano es un mentiroso.
Algunos principios socialistas:
Libertad, igualdad y solidaridad. Ética social. Conciencia de las situaciones de injusticia. Superación de las desigualdades sociales. Afirmación de la dignidad de todas las personas. Defensa de los derechos universales materiales y espirituales.
Algunos principios de la Teología de la Liberación:
Liberación de la esclavitud y la pobreza. Compasión y compromiso por el que sufre. Ayudar a conocer y superar la propia situación de injusticia de los pueblos oprimidos. Recuperar la dignidad a través de la educación y la defensa de los derechos.


Algunas acciones del poder en los años ochenta (Reagan, Tacher y Juan Pablo II, como jefe del Estado Vaticano):

Identificar Teología de la Liberación con comunismo/socialismo. Censurar que el cristiano intervenga para cambiar las situaciones de injusticia mantenidas por los estados. Perseguir y condenar, especialmente en América Latina, la “Teología de la Liberación”. Intervenir o apoyar la intervención militar para mantener a dictadores partidarios de sus planes políticos, económicos o religiosos.

10 dic. 2012

Hace 64 años



El capitalismo va en la actualidad en sentido contrario a lo proclamado el 10 de diciembre de 1948 en la Carta de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Esos derechos han sido convertidos en una mercancía. Quien no tenga dinero, tendrá cada vez más difícil en el futuro el acceso a los derechos básicos: educación, sanidad, empleo, vivienda y demás prestaciones sociales. En lugar de procurar que los países menos desarrollados se acerquen al estado de bienestar del primer mundo, se está consiguiendo que este nuestro mundo retroceda al encuentro de los países más pobres. Están tratando de convertir los estados en megamercados en donde el ciudadano es valorado como un mero cliente.
Los derechos humanos están dejando de ser la meta de las políticas sociales. Lo prioritario del estado en el capitalismo es incrementar el capital de bancos y grandes oligopolios y garantizar con el dinero de los impuestos –que burlan los ricos– el pago de la deuda que contraen en sus jugosos negocios. Para asegurar este pago, hasta la Constitución se reforma –se asalta– sin ningún problema (artículo 135).
Se dice que se están poniendo las bases para que a medio plazo se produzca la reactivación económica y la salida de la crisis. Eso es radicalmente falso porque, al menos, se van a producir dos graves efectos: uno, la miseria de muchos millones de personas; y otro, la implantación para muchos años de un sistema opresivo y de ruina económica para las clases bajas y medias con el consiguiente fracaso de las jóvenes generaciones mejor preparadas de nuestra historia. La vida que les espera va a ser muy dura.


Para confirmar el desprecio por los Derechos Humanos, basta con echar una ojeada a algunos de los artículos de la Carta:

Artículo 1: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.
Artículo 2.1: “Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.

Por si alguien cree que esto se cumple, veamos otros:

Artículo 23.1: “Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.
Artículo 25.1: Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.

Las políticas actuales -librémonos del chantaje de la crisis- ¿de verdad se orientan por estos principios? ¿No está claro que de forma brutal nos vienen cambiando el rumbo en los últimos años? Lo peor es que aún seguimos dudando de lo que ocurre y así no es posible el cambio.

Ver los 30 artículos de la Declaración Universal de los DerechosHumanos.